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HISTORIAS DE ESTRELLAS

Pedir un deseo a una estrella fugaz

05/07/2020

En las oscuras noches de verano, cuando las estrellas brillan y brillan en el cielo, es tentador salir y disfrutar del cielo nocturno. Su tu tienes la suerte de vivir en lugares donde no hay contaminación lumínica que perturbe la vista, entonces te puedes considerar afortunada.

Yo vivo en un pequeño pueblito, tengo mucha suerte. Los niños y yo tenemos un horizonte nocturno precioso para poder regocijarnos mientras damos un paseo nocturno. ¡Espero no daros mucha envídia! Pero una de las razones por la que huímos de la gran ciudad es la tranquilidad que se respira y el hecho de poder disfrutar de estas bellas noches.

A medida que los pequeños vayan creciendo tendremos que ir pensando en ampliar la experiencia para disfrutar aún más del cielo nocturno. El papá y yo estamos haciéndonos a la idea de adquirir un telescopio para los niños para poder ver las estrellas con más detalle pero mientras tantos nos alegramos de poder disfrutar de estos paseos en familia.

Este paseo nocturno es un momento sagrado, y lo sagrado se expresa en pocas palabras y se conserva, principalmente, como un sentimiento en el corazón.

El verano pasado sucedió algo interesante en una de esas noches: Estaba tan oscuro que apenas se veía más allá de un palmo. Nuestros ojos no estaban acostumbrados a la luz de la noche todavía. Cuando nos acostumbramos a la oscuridad, pudimos acelerar el paso y disfrutar realmente del paseo.

Entonces miré hacia arriba.

Sobre mí en el cielo aterciopelado apareció un lienzo de puntos brillantes con miles de estrellas centelleantes. Una infinidad más grande que la que el pensamiento puede comprender se reveló a mis ojos. Caminé en la oscuridad al mismo tiempo que estaba en la oscuridad. Me conmovió pensar en la cantidad de humanos que por generaciones habían disfrutado del mismo sentimiento antes de nuestra existencia.

Fue una sensación plena y al mismo tiempo casi irreal.

Con tantos otros antes que yo vi algo espectacular: Vi una estrella extinguida. Vi una estrella fugaz. Es decir, al principio pensé que veía un satélite en órbita, así que tuve que echar un segundo vistazo. Pero estoy absolutamente convencida de que fue una estrella fugaz.

El corazón me dio un vuelco. ¡Era demasiado bueno para ser verdad! ¿Una estrella fugaz? Había una pequeña voz susurrante dentro de mí, una voz acurrucada en mi interior que decía:

¡DEBES PEDIR UN DESEO!

Me di cuenta de que era la voz de la infancia que me recordó que ver una estrella estrella fugaz era una oportunidad para pedir un deseo. Por lo tanto, me apresuré a mirar el firmamento del cielo, en la dirección en la que había observado el estallido estelar y luego en pedir mi deseo según las normas oficiales para los deseos que deben pedirse a una estrella fugaz.

¿Conoces las normas? Ver a una estrella fugaz te permite pedir un deseo. Pero para que el deseo se haga realidad, no debe ser dicho a ninguna otra alma viviente. Así lo hice, con la mirada atenta de mis hijos y mi marido. Y ellos a su vez también lo hicieron aunque al poco incumplieron esa norma confesándonos sus infantiles desesos.

¡Así que aquí estoy esperando que las buenas Fuerzas del universo cumplan mi deseo del verano anterior! Y ya sabes, creo que hay algo de verdad en ello.

No es que la estrella fugaz vaya a cumplir nuestro deseo. Pero creo que si formulamos esos deseos para nosotros mismos, entonces nos parecerán más claros. Entonces podremos recordarnos a nosostros mismos lo que es más imporante en la vida.

Un deseo formulado es un pensamiento consciente.